sábado, 15 de octubre de 2016

En el caso Duarte, chantajes políticos, más que ánimo de justicia

La inopinada solicitud de licencia de Javier Duarte desequilibró a las bancadas del PRD y del PAN en San Lázaro, al presidente Enrique Peña Nieto y los priistas, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y al propio gobernador del electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. La causa-efecto de ello es una cadena de oportunismos y chantajes que nada tienen que ver con la voluntad de justicia para el pueblo veracruzano. Pura pirotecnia política, pues.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El priista Javier Duarte dejó la gubernatura de Veracruz inmerso en una crisis política cuyos efectos muy probablemente se reflejarán en las elecciones de 2017 y en las presidenciales de 2018, además de que podrían generar una crisis de gobernabilidad.
El vacío de poder que vive la entidad caldea los ánimos en los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional. Faltan seis semanas para que el panista Miguel Ángel Yunes Linares tome las riendas, y en el seno de ambas organizaciones sus militantes piden las cabezas de uno y otro político.
La sorpresiva solicitud de licencia de Duarte, hecha el lunes 10, afectó a Yunes Linares, quien dijo tener datos sobre la corrupción de su predecesor, aunque ofreció revelarla hasta diciembre, cuando tome posesión como gobernador. También se quejó de que los priistas pretenden impedir que asuma el cargo, programado para el 1 de ese mes.
Y fue más allá. Un par de semanas antes de la solicitud de licencia de Duarte hizo llegar a Enrique Peña Nieto un informe que alcanza a la empresa Evercore, de Pedro Aspe Armella, según informes internos de Los Pinos obtenidos por Proceso.

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